Lo verdaderamente tenebroso de las revelaciones de Wikileaks no es que algún presidente, general, embajador de los Estados Unidos o aliado haya dicho o hecho cosas que harían sonrojar al mismísimo Maquiavelo. Lo verdaderamente preocupante es que la mayoría de las informaciones no sorprenden a nadie. Guerra sucia, presiones a gobiernos democráticos para cerrar procesos judiciales, compra de favores, desapariciones de opositores… Que levante la mano quien no sabía que eso es lo que hacía la CIA y sus esbirros desde hace décadas… Las revelaciones de Wikileaks constituyen un auténtico torrente de verdad y claridad en el turbio mundo de las relaciones diplomáticas y políticas. Sólo una cosa es reprochable: su enorme volumen, que impide asimilar tal cantidad de “noticias bomba”. Ahora bien, puestos a elegir es preferible un atracón de realidad que el hambre de la desinformación. Pese a quien le pese.
Torrente Wikileaks
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Yo siempre preferiré el atracón de realidad también. ¿Nos estamos haciendo inmunes a las noticias bomba? Yo creo que sí.
Gracias por el post.