Pido disculpas por mi tardanza en aparecer, pero creo que ha merecido la pena porque retorno con energía renovada, mente despejada y con ganas de hablar de Jared Diamond. Este científico, gran especialista en ornitología, tiene cuatro grandes obras que tratan de analizar el desarrollo del ser humano. La primera de ellas en caer en mis manos y descubrirme a su autor fue ‘Armas, gérmenes y acero’, uno de los libros que sin duda me han marcado y que recomiendo y regalo en numerosas ocasiones.
El libro analiza el desarrollo de las distintas sociedades humanas del planeta enumerando las claves que han hecho que unas se impongan a otra. ¿Por qué Atahualpa no cogió prisionero a Carlos V en Castilla y sin embargo Pizarro atrapó a este caudillo inca en Cajamarca? ¿Por qué Europa se impuso a América? ¿Cuáles fueron las claves que hicieron que unas civilizaciones acabasen con otras? La potencia militar, la resistencia a las enfermedades y el desarrollo industrial y tecnológico constituyen los pilares del triunfo en la carrera por la expansión y conquista de nuevos territorios.
Desde los primeros asentamientos que desembocaron en los primitivos imperios de la cuenca fértil de Mesopotamia hasta las grandes potencias coloniales del XIX, todo tiene relación en aspectos como los descubrimientos de nuevas técnicas metalúrgicas, la domesticación de los animales y la mejora en los cultivos. En la carrera por el triunfo sobre el vecino finalmente Europa se llevó la palma, pero ¿qué hubiese pasado si los animales hubiesen sido domesticados antes en América y su población hubiese desarrollado resistencia a las enfermedades que luego, con la llegada de españoles y portugueses, resultados devastadoras? ¿Y si los miles y miles de guerreros aztecas que se enfrentaron a los centenares de españoles de Cortes hubieran contado con caballos, peto y espadas de acero e incluso piezas de artillería? ¿Y si hubiesen desarrollado artes de navegación que les permitiesen cruzar el Atlántico? Ciertamente la historia hubiese resultado muy diferente y, quien sabe, en España, Francia o Italia se hablaría ahora el náhuatl o el quechua… ‘Armas, gérmenes y acero’, un libro francamente recomendable.
Escrito por alvaromartin
El cauce se abría ante nosotros y se cerraba a nuestro paso, como si la selva se hubiera apoderado del río lentamente para cortarnos la retirada. Penetrábamos poco a poco hacia el corazón de las tinieblas.” No, no trata de las meditaciones del Capitán Benjamin L. Willard remontando el río Nung en el Apocalyse Now de Coppola, si no de las del marino en El corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad. El comentario y la recomendación de hoy versan sobre este clásico de la literatura de viajes y aventuras en la que se basó la oscarizada película ambientada en la Guerra de Vietnam. No en vano ambos, el capitán y el agente de la CIA, buscan a un Kurtz, un hombre misterioso, extraño pero para todos sus allegados único y extraordinario, bien en su faceta de coronel norteamericano desertor y rebelde, bien como agente comercial destacado en el corazón de África por un compañía británica. Gracias al auténtico filón literario que supone la Cuesta de Moyano, he tenido la posibilidad de disfrutarlo en tres calurosas y tranquilas tardes de verano.
Escrito por alvaromartin
El pásado sábado asistí a esa mezcla autóctona de carnaval, desfile de la victoria, discoteca ambulante y botellón que supone el desfile del Orgullo Gay. Apostado en la confluencia de Alcalá y Gran Vía pude comprobar como cientos de miles de personas se movían al son de los DJ de cada una de la carrozas camioneras y de las millones de latas de cerveza y minis de los participantes.
Escrito por alvaromartin
Sólo un inquietante suceso digno de Poe. Hace unos días Ross, mi imprescindible alter ego, corría confiada como todos lo días por el Retiro. De repente, sintíó un dolor agudo en un gemelo y, girando la cabeza, descubrió horrorizada un ser peludo y violento que clavaba sus afiladas garras en su carne. Y cuál fue su sorpresa al comprobar que ese engendro diabólico era… una ardilla. Sí, se le había tirado una ardilla. ¿Será el inicio de la venganza de la Naturaleza? ¿Se llenarán los postes y cables de teléfono de pequeños roedores emuladores de ‘Los Pájaros’ que atacarán a rubias maestras y despavoridos niños? Reconozcan que, como cantaba Blades, la vida te da sorpresas y, en este caso, arañazos.
Una grieta de una baldosa de la estación de Cercanías me trae a la mente polvorientos proyectos que, como esta placa de estética setentera, hace mucho que tiempo que se hallan en ruinas, resquebrajados por la acción combinada del viento de las pequeñas luchas diarias, el agua del difícilmente mitigable conformismo y el salitre de nuevas apetencias.
Tras un ligero parón por circunstancias de la producción, retomo el teclado para contar otra grata sorpresa aunque, siendo sincero, contaba con una documentación previa que había colocado el listón bastante alto. Continuando con el grato peregrinar por la distintas sedes de
Sumergidos en la monotonía diaria, que tiende a cubrir con tonos grisáceos la realidad que nos rodea, a veces, muy pocas, tenemos la suerte de presenciar un chispazo que nos hace girar la cabeza, esperar al siguiente metro y disfrutar de lo que más nos gusta. No sé si por vocación pero sí al menos por afición, mi carné es el de periodista y es normalmente en la prensa donde tengo la suerte de descubrir pequeñas joyas entre mucha, mucha información prescindible. La última vez que me sucedió fue hace unos meses, en pleno ‘Caso Eulana’. Mientras que todo el mundo miraba a esa (políticamente hablando) desarbolada Italia, y la opinión internacional se fragmentaba entre el derecho a la vida y la muerte de una desgraciada joven en coma desde hacía décadas, llegó a mis manos el artículo
Tras los sueños imperialistas de personajes mitificados como Carlomagno, Napoleón y demás referentes del paneuropeísmo a espada y mosquete he aquí que nos encontramos con que ayer, de nuevo, Europa sufrió un rapto, o mejor, por aquello de la sociedad de la información y las nuevas tecnologías, un secuestro exprés. Trataré de explicarme. Los siglos XIX y XX fueron, básicamente y desde las lecciones de estrategia del pequeño gran corso, un espantoso baño de sangre entre franceses y alemanes, especialmente desde la
calidad de vida provinciana experiencas, vivencias y “posibilidades de” que hacen que la existencia en la Urbe sea al menos algo impredecible. La oportunidad de esta tarde de domingo ha sido poder disfrutar, sin prisa, sin pausa y con tiempo de buscar en las imágenes simbolismos más o menos acertados, de la exposición 