Jared Diamond I: Armas, gérmenes y acero

Agosto 10, 2009

gtidPido disculpas por mi tardanza en aparecer, pero creo que ha merecido la pena porque retorno con energía renovada, mente despejada y con ganas de hablar de Jared Diamond. Este científico, gran especialista en ornitología, tiene cuatro grandes obras que tratan de analizar el desarrollo del ser humano. La primera de ellas en caer en mis manos y descubrirme a su autor fue ‘Armas, gérmenes y acero’, uno de los libros que sin duda me han marcado y que recomiendo y regalo en numerosas ocasiones.

El libro analiza el desarrollo de las distintas sociedades humanas del planeta enumerando las claves que han hecho que unas se impongan a otra. ¿Por qué Atahualpa no cogió prisionero a Carlos V en Castilla y sin embargo Pizarro atrapó a este caudillo inca en Cajamarca? ¿Por qué Europa se impuso a América? ¿Cuáles fueron las claves que hicieron que unas civilizaciones acabasen con otras? La potencia militar, la resistencia a las enfermedades y el desarrollo industrial y tecnológico constituyen los pilares del triunfo en la carrera por la expansión y conquista de nuevos territorios.

Desde los primeros asentamientos que desembocaron en los primitivos imperios de la cuenca fértil de Mesopotamia hasta las grandes potencias coloniales del XIX, todo tiene relación en aspectos como los descubrimientos de nuevas técnicas metalúrgicas, la domesticación de los animales y la mejora en los cultivos. En la carrera por el triunfo sobre el vecino finalmente Europa se llevó la palma, pero ¿qué hubiese pasado si los animales hubiesen sido domesticados antes en América y su población hubiese desarrollado resistencia a las enfermedades que luego, con la llegada de españoles y portugueses, resultados devastadoras? ¿Y si los miles y miles de guerreros aztecas que se enfrentaron a los centenares de españoles de Cortes hubieran contado con caballos, peto y espadas de acero e incluso piezas de artillería? ¿Y si hubiesen desarrollado artes de navegación que les permitiesen cruzar el Atlántico? Ciertamente la historia hubiese resultado muy diferente y, quien sabe, en España, Francia o Italia se hablaría ahora el náhuatl o el quechua… ‘Armas, gérmenes y acero’, un libro francamente recomendable.


El río del horror…

Julio 14, 2009

selvaEl cauce se abría ante nosotros y se cerraba a nuestro paso, como si la selva se hubiera apoderado del río lentamente para cortarnos la retirada. Penetrábamos poco a poco hacia el corazón de las tinieblas.” No, no trata de las meditaciones del Capitán Benjamin L. Willard remontando el río Nung en el Apocalyse Now de Coppola, si no de las del marino en El corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad. El comentario y la recomendación de hoy versan sobre este clásico de la literatura de viajes y aventuras en la que se basó la oscarizada película ambientada en la Guerra de Vietnam. No en vano ambos, el capitán y el agente de la CIA, buscan a un Kurtz, un hombre misterioso, extraño pero para todos sus allegados único y extraordinario, bien en su faceta de coronel norteamericano desertor y rebelde, bien como agente comercial destacado en el corazón de África por un compañía británica. Gracias al auténtico filón literario que supone la Cuesta de Moyano, he tenido la posibilidad de disfrutarlo en tres calurosas y tranquilas tardes de verano.

La obra de Conrad, también conocido por su libro Lord Jim, tiene esa pesadez descriptiva de muchas de las obras del siglo XIX, con profusión de detalles y giros ya en desuso, pero que cumple a la perfección la función de, por decirlo de algún modo, ventana a las maravillas inexploradas del mundo. Es decir, posiblemente Julio Verne, y por alusiones Conrad, no hubiera tenido el éxito que cosechó en una sociedad como la actual en la que la geografía, el espacio y la técnica han alcanzado un nivel impensable hace tan sólo un siglo. Cierto es que, de escribir en la actualidad, sus tribulaciones se basarían en Internet, viajes a Marte y energías renovables infinitas, pero creo que no sería lo mismo porque el hombre, ya desde joven, vive en un constante aprendizaje y control del medio, en un planeta donde cada vez existen menos lugares recónditos y tribus sin contactar.

 
Pero es precisamente ese espíritu aventurero, de viajeros con rifles y porteadores, lo que hace de novelas como El Corazon de las Tinieblas obras amenas y entretenidas. ¿Quíen no ha soñado de pequeño con ser un valiente explorador y luchar con leones y caníbales (la tripulación de Marlow lo es)? ¿Quién no ha querido protagonizar alguna de las novelas de Verne, Salgari o el mismo Conrad? Yo, sin ir más lejos, hubiese renunciado a mi postre para siempre por poder viajar en el Nautilus aunque fuese una legua y en la superficie…

Ahora bien, dejando aparte ramalazos juveniles, Conrad consigue crear una novela que va mucho más allá del mero ejercicio aventurero. Por varias razones. Una, su velada y a veces abierta crítica al colonialismo europeo del XIX en África, con sudorosos y racistas blancos esquilmando el territorio habitado por ‘bestias’ además de por animales salvajes. Dos, su bien construida travesía por el río, que al igual que en la mencionada película de Coppola, vertebra la historia y la hace crecer aunque siempre se navegue a contracorriente, en una atmósfera en la que la selva, las tinieblas, someten al hombre a una presión asfixiante, con cientos de ojo acechando en la mancha negra que comienza en ambas orillas. Y, finalmente, Kurtz. Él es la clave

“¡El horror!, ¡El horror!” repiten ambos Kurtz con ojos enfermizos por la fiebre y su estancia en el infierno… Su figura se situa en el corazón en el centro de las tinieblas, como una piedra Kaba alrededor de la que gira no sólo el protagonista, sino todo el universo del relato. Idealizado por todo aquel que ha tenido la oportunidad de conocerle y totemizado por los pueblos (vietnamitas o africanos) que acaudilla, Kurtz es en sí mismo un mito real e imaginario, que no obstante finalmente muere como el resto de seres humano pese a que el vacio se haga insoportable para sus fieles. “¡El horror!” Pero, ¿qué habita en la mente del señor de las tinieblas?


El triunfo del orgullo…

Julio 8, 2009

listaEl pásado sábado asistí a esa mezcla autóctona de carnaval, desfile de la victoria, discoteca ambulante y botellón que supone el desfile del Orgullo Gay. Apostado en la confluencia de Alcalá y Gran Vía pude comprobar como cientos de miles de personas se movían al son de los DJ de cada una de la carrozas camioneras y de las millones de latas de cerveza y minis de los participantes.

Mirando hacia arríba, hacia el Edificio de Telefónica, se podían ver como avanzaban las carrozas completamente rodeadas, como lentos elefantes de películas de romanos y rodeadas de cientos de ‘gladiadores’ aptos para cualquier anuncio de gimnasio. Si no fuera por la falta de lluvia de papeles de colores podría decirse que se trataba de uno de esos históricos desfiles que sólo Nueva York puede acoger cuando gana un presidente emblemático o se logra una victoria en una guerra mundial. Hasta aquí la parte estética pero ¿y la ética?

¿Qué hay debajo de todo esto? ¿Son fundadas las críticas de chabacanería, frivolidad y ausencia de contenido reivindicativo? ¿Madrid se merece tener que soportar cinco días de fiesta con su alto ruido, suciedad nauseabunda, ebriedad campante y demás?  No lo sé, pero creo que independientemente de la orientación sexual que marca el momento, es necesaria siempre la coherencia.. Hordas madridistas en Cibeles, misas multitudinarias en Colón, desfiles militares en Castellana, cabalgatas de reyes magos por medio callejero, centenares y centenares de manifestaciones ante el ministerio de turno, procesiones en Semana Santa, verbenas y carreras populares…y esto sólo en Madrid. ¿Imponemos una especie de omertá urbana y suprimimos todo lo que supere unos cuantos decibelios? Porque los siguientes en caer serán los ‘abrezanjas’…

Pero a fin de cuentas, el ruido y las molestias al ciudadano centran sólo una parte de las críticas. Las otras andanadas van contra la supuesta pérdida del sentido de reinvidicación y lucha por los derechos de estos colectivos. Incluso parte de ellos se oponen a la imagen estereotipada de pseudocarnaval y orgía que se ha vendido en los últimos años.

Sinceramente creo que el desfile encierra en sí parte de reinvidicacion y lucha, porque refleja la libertad sexual que ha sido precisamente uno de los grandes déficits que estas personas han tenido en la sociedad. No pegaría mucho que se encapucharan y lanzasen tornillos como los de la Naval o que cortasen el gaditano Puente Carranza. Además, queda claro que el Orgullo Gay hace tiempo que mutó de jornada de reivindicación a fiesta, pero ¿acaso no ha sucedido eso con el 1 de Mayo?

A ver si el problema va a ser que son gays…


La venganza de la Naturaleza…

Julio 7, 2009

ataqueSólo un inquietante suceso digno de Poe. Hace unos días Ross, mi imprescindible alter ego, corría confiada como todos lo días por el Retiro. De repente, sintíó un dolor agudo en un gemelo y, girando la cabeza, descubrió horrorizada un ser peludo y violento que clavaba sus afiladas garras en su carne. Y cuál fue su sorpresa al comprobar que ese engendro diabólico era… una ardilla. Sí, se le había tirado una ardilla. ¿Será el inicio de la venganza de la Naturaleza? ¿Se llenarán los postes y cables de teléfono de pequeños roedores emuladores de ‘Los Pájaros’ que atacarán a rubias maestras y despavoridos niños? Reconozcan que, como cantaba Blades, la vida te da sorpresas y, en este caso, arañazos.


Crónicas Cursivas I: Tengo un plan

Junio 21, 2009

cronicas cursivas 1Una grieta de una baldosa de la estación de Cercanías me trae a la mente polvorientos proyectos que, como esta placa de estética setentera, hace mucho que tiempo que se hallan en ruinas, resquebrajados por la acción combinada del viento de las pequeñas luchas diarias, el agua del difícilmente mitigable conformismo y el salitre de nuevas apetencias.

El terminar siempre lo que se empieza queda muy bien como moraleja final de capítulo de serie ñoña de Disney Chanel, pero en la práctica es bastante difícil de cumplir.

Si abro la papelera de reciclaje de mi endemoniado Windows (sálvanos Steve Jobs) aparecen pequeños y grandes archivos con el olvido como elemento común. Si el infierno está llenos de buenas intenciones, entre cada una de ellas se hallan los propósitos de enmienda, pero, ¡qué diablos! no se trata de cumplir un plan estalinista plan quinquenal cada día y el hecho de volver a retrasar el estudio del inglés, permitir que sobre el coche se deposite una nueva capa de sedimentos o ser incapaz de eliminar del rico castellano propio las ráfagas de tacos no es motivo para acabar durante toda la eternidad en la sala de calderas.

Pero luego están las grandes proyectos, las heroicas metas que hinchan pechos en los días de euforia aunque sea por unos segundos: presentar el Telediario, ganar un premio combinado del Pulitzer, el Nobel y la Medalla al Trabajo, desequilibrar con mi sueldo el PIB…y sobre todo dejar una huella. Pero una impronta no a modo de placa en el callejero como los AC/DC o el Mar de Arán, ni tampoco acumular miles de resultados de Google al teclear mi nombre.

Miro de nuevo hacia la grieta pero esta vez de forma muy rápida porque ya entra cansinamente el tren en la estación y busco la palabra clave. ¿Amor? ¿Dinero? ¿Poder? ¿Sexo? ¿Gloria? No, de repente caigo y la solución es mucho más fácil que todo esto. La solución está en las caras de los grises pasajeros que, a modo de manada, son vomitados por las puertas del ruidoso tren. No se trata de ser el primero, ni el mejor, si no de haber alcanzado la posición dominante y eso, aunque parezca ridículo, es posible tan sólo con una sonrisa.


Steinbeck en femenino…

Junio 14, 2009

Migrant motherTras un ligero parón por circunstancias de la producción, retomo el teclado para contar otra grata sorpresa aunque, siendo sincero, contaba con una documentación previa que había colocado el listón bastante alto. Continuando con el grato peregrinar por la distintas sedes de Photoespaña 2009, mis pasos me llevaron a la Fundación ICO, ese gran espacio apenas conocido y que, silencioso, se halla agazapado en la parte la trasera del Congreso de los Diputados. Sí, sí, el mismo ICO que se ha convertido en el santo al que van dirigidas todas las plegarias en busca de créditos y liquidez.

Dorothea Lange, a esta especie de Katherine Herpburn de la cámara, alta, delgada, fibrosa y una vitalidad sencillamente apabullante está dedicada la muestra ‘Los años decisivos’. Fotógrafa de  retratos de gente bien durante la Gran Depresión, las largas colas de parados del Skid Row hicieron que dejase todo, incluido marido y criatura, y se convirtiese en fiel escriba de los desheredados de entonces, a saber, los golpeados por el crack del 29 así como los granjeros golpeados por la sequía y las tormentas de polvo. De sus negativos salen mocosos sucios, jornaleros con rostros tallados en madera y mujeres secas por el trabajo, el hambre y la ilógica prole. Un halo flota en la sala: son ‘Las uvas de  la ira’ con las que Steinbeck en la máquina de escribir y Lange en la cámara grabaron a fuego en las conciencias del siglo XX el drama de los Okis (nombre despectivo con el que se llamaba a los trabajadores desplazados que, huyendo de la pobreza, llenaban las carreteras desde Oklahoma). La pobreza, en blanco y negro, se mastica.

Las decenas de fotografías conforman un todo que hay que descubrir con un respetuoso silencio (sólo trastornado por el gimiente parqué) en el que la clave se halla en las miradas. Ojos gastados, enmarcados por cuerpos deslomados y harapientos pero siempre dignos, que ofrecen un doloroso recordatorio de dramas que nos parecen lejanos pero que anualmente se repiten entre olivares de Jaén o fresas de Huelva. ‘Migrant Mother’, su gran retrato, constituye el auténtico himno de una década dolorosamente recordada en estos tiempos de falsos dioses financieros.

Pero Lange va mucho más allá, como pone de manifiesto en su serie sobre las deportaciones masivas de ciudadanos americano-japoneses a campos de concentración durante la II Guerra Mundial para evitar que colaborasen con el enemigo (pese a ser ciudadanos de Estados Unidos hasta de tercera generación). Este borrón en el hasta entonces impecable historial democrático de Estados Unidos es un aviso a navegantes sobre la facilidad con la que los derechos civiles pueden verse pisoteados en épocas convulsas. Y de ahí al fascismo van sólo una iconografía y un líder carismático. Pero eso es otra historia…


Sobre la vida y la muerte…

Junio 9, 2009

Roberto SavianoSumergidos en la monotonía diaria, que tiende a cubrir con tonos grisáceos la realidad que nos rodea, a veces, muy pocas, tenemos la suerte de presenciar un chispazo que nos hace girar la cabeza, esperar al siguiente metro y disfrutar de lo que más nos gusta. No sé si por vocación pero sí al menos por afición, mi carné es el de periodista y es normalmente en la prensa donde tengo la suerte de descubrir pequeñas joyas entre mucha, mucha información prescindible. La última vez que me sucedió fue hace unos meses, en pleno ‘Caso Eulana’. Mientras que todo el mundo miraba a esa (políticamente hablando) desarbolada Italia, y la opinión internacional se fragmentaba entre el derecho a la vida y la muerte de una desgraciada joven en coma desde hacía décadas, llegó a mis manos el artículo ‘Pidan perdón a Beppino Englaro’. A éste, al padre de la joven y luchador incansable para lograr su derecho (o no) a morir, le dedicaba Roberto Saviano un artículo de opinión que, sin exagerar, me reencontró con el periodismo. Este escritor en la diáspora por haberse atrevido a destripar la Camorra Napolitana en su laureada ‘Gomorra’ (otro libro para tareas pendientes) firmó unas líneas que sinceramente recomiendo a todo el mundo. Más allá de las dos facciones enfrentadas en ese triste circo mediático que supuso el final de la joven, Saviano se centra en el papel de la Justicia y de las instituciones para sacar las miserias de una sociedad, la italiana, gravemente enferma según él. Un trabajo impecable. Pero, ¿por qué viene a mi memoria este artículo sobre un tema ‘quemado’ en los medios? Quizás por la presencia del Sr. Englaro en España para presentar su libro, quizás por la bonita foto suya en la Plaza de Matute que ilustra una entrevista en El País o simplemente porque como dicen algunos el periodismo que triunfará no será el que mejor soporte tenga, sino el que mejores historias cuente…


El secuestro exprés de Europa…

Junio 8, 2009

El Rapto de Europa, de TizianoTras los sueños imperialistas de personajes mitificados como Carlomagno, Napoleón y demás referentes del paneuropeísmo a espada y mosquete he aquí que nos encontramos con que ayer, de nuevo, Europa sufrió un rapto, o mejor, por aquello de la sociedad de la información y las nuevas tecnologías, un secuestro exprés. Trataré de explicarme. Los siglos XIX y XX fueron, básicamente y desde las lecciones de estrategia del pequeño gran corso, un espantoso baño de sangre entre franceses y alemanes, especialmente desde la Guerra Franco-Prusiana. La grandeza de la actual Unión Europea es que puso fin a esta sucesión de Tempestades de Acero de Jünger, y evitaba que hecatombes como las de Verdún, el Somme, Dunquerke, Las Ardenas o Montecassino pudiesen volver a producirse. De paso, se plantaba cara aunque fuese especialmente en el terreno económico al peligro rojo de más allá del Telón. Y una vez nacidos, a crecer y multiplicarse…

Cautivo y desarmado el peligro comunista, la Unión Europea se ha convertido en un gran club de 375 millones de ciudadanos lleno de buenas intenciones pero muy poca cintura. En la jornada de ayer se produjo el índice de abstención más alto de toda su historia (con países con poco más del 20% de votos) y por si fuera poco los grandes ganadores han sido los partidos extremistas (especialmente de derechas y, por tanto, tendentes al nacionalismo) y, curiosamente, los euroescépticos. Ante un panorama desolador, cabe preguntarse ¿Qué supone la Unión Europea para los ciudadanos aparte de subvenciones para las vacas y un bonito símbolo en las matrículas de lo vehículos? ¿Qué une a un pescador de Faro, en el Alentejo portugués, con un corredor de seguros de Praga, en la República Checa? Tras el desastroso vendaval electoral que nos ha azotado en las últimas semanas sigo sin entender qué soy como europeo y hacia dónde me dirijo, como pieza de un inmenso puzzle en el que las partes no encajan. Y es necesario que lo hagan, porque creo sinceramente que este imperfecto sistema burocrático es una garantía para evitar fulgurantes ‘guerras relámpago’ y canallas francotiradores en las calles de Sarajevo. Eso sí, que se prepare la bella Europa, que ya queda menos para el próximo secuestro exprés…


Un disparo en la ciudad…

Junio 7, 2009

Vivir en la Corte siempre opone a la grancv calidad de vida provinciana experiencas, vivencias y “posibilidades de” que hacen que la existencia en la Urbe sea al menos algo impredecible. La oportunidad de esta tarde de domingo ha sido poder disfrutar, sin prisa, sin pausa y con tiempo de buscar en las imágenes simbolismos más o menos acertados, de la exposición ‘Retratos de Nueva York: Fotografías del MoMA’ en ese auténtico oasis que constituye La Casa Encendida. En este singular edificio (que por momentos me reconcilia con el sector bancario) el espectador, desafiando las inclemencias polares de un derrochador aire acondicionado, se encuentra con el mítico Babe Ruth, leyenda de los Yankees, obreros-malabaristas de rascacielos, callejones no aptos para turistas, codos borrachos en bares de Brooklin, grandes automóviles de consumo insostenible y hasta histéricas beatlemaníacas rendidas a George Harrison… En las salas A, B y C se suceden algunos de los mejores instantes congelados de un grupo de fotógrafos en los que me pongo como tarea pendiente profundidar. Eso sí, entre ellos se halla ‘Weegee’, maestro de los sucesos y que contó con una exposición propia en la Fundación Telefónica hace unas semanas. A fin de cuentas, algo bueno tiene que haber en compartir acera con millones de personas.


Quién es quién…

Junio 5, 2009

Cuaderno de bitácora. Segundo día de navegación.A paso de cangrejo copia

Como mandan los usos y buenas costumbres, hay que presentarse. Mi nombre es Álvaro Martín Valcárcel y vivo desde hace unos años en la Corte porque, siguiendo la estela de miles de paisanos, como buen extremeño me fui a hacer las Américas, en este caso los Madrides.

Vivo en Lavapiés. Sí, en  el mítico Lavapiés que ni es tan mestizo ni tan canalla, pero que es un lugar en el que realmente merece la pena vivir. Precisamente por ello, mis ‘Misterios de Madrid’ no son ni de lejos los de Antonio Muñoz Molina, sino que, como muestra, gastronómicamente son el Arroz Polao, el Durum y la Kobra. Y de ahí en adelante… El resto los iremos comentado si os parece bien.

Libro del día (que me acompaña actualmente en mis eternos trayectos de la Línea 1): ‘A Paso de Cangrejo’, de Günter Grass. A grandes rasgos, analiza uno de los innumerables dramas de la II Guerra Mundial, el hundimiento por un submarino ruso del barco ‘Wilhem Gustloff’, cargado hasta los topes con más de 9.000 refugiados alemanes y que perecieron en su inmensa mayoría, 4.000 de ellos niños. Para ser coherentes, haremos la crítica cuando lo terminemos aunque he de reconocer que por ‘El tambor de Hojalata’  Grass ya tiene mi aprobado. Ahora, a por nota…